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El miedo aún no se ha pasado en Dos Hermanas

Poco a poco, los vecinos del bloque 3 de la calle Virgen de la Paloma de Dos Hermanas están comenzando a recuperar la normalidad, pero el susto aún no se les ha pasado. El pavoroso incendio que se originó en un piso de la tercera planta llevó a los vecinos de esta altura y de la cuarta a vivir una situación verdaderamente límite, en la que algunos llegaron a temer por su vida.

Antonia Bellido, de 82 años de edad, salió al balcón de su dormitorio y comenzó a pedir socorro; Rafael Rodríguez, de 57, se desmayó intentando avisar a los vecinos de su planta y se pudo salvar gracias a que recuperó la conciencia y entró gateando en su casa para llamar desde allí a la Policía; y Jennifer Román y su pareja Francisco Roldán se refugiaron en el dormitorio, junto con su perra, después de taponar las puertas con toallas y ropas mojadas, hasta que fueron rescatados por los bomberos.

No pasó nada grave desde el punto de vista personal, pero los vecinos con los que este diario habló ayer saben que si no hubiera sido por la rápida actuación de los bomberos, no sabrían si hoy estarían vivos porque el intenso humo y por las llamas que cada vez comenzaban a extenderse más.

«Yo me desperté a eso de las cuatro de la mañana, porque me acuesto tan temprano que hay muchas veces que me despierto de madrugada, y me puse entonces a ver las noticias del televisor, hasta que de pronto empecé a escuchar voces. Miré por la mirilla de la puerta y vi al vecino de al lado que estaba diciendo que le habían quemado su casa. Entonces, como pude, me cambié y salí al rellano para avisar a los vecinos, dándole patadas a las puertas, hasta que me mareé por el humo y me desplomé».

Quien habla así es Rafael Rodríguez, que es el propietario de la vivienda que colinda, pared con pared, con aquella en la que se originó sobre las cinco de la madrugada del pasado domingo un incendio que rápidamente se propagó por distintas dependencias del bloque de cuatro plantas que se encuentra en la calle Virgen de la Paloma, en plena barriada del Rocío en Dos Hermanas.

Gracias a que su vivienda no resultó del todo afectada, salvo el balcón, la puerta de entrada y por el hollín que se apoderó del interior, en la mañana de ayer, pocas horas después de este suceso, pudo regresar a ella, donde incluso se podrá quedar a dormir ya. Frente a él se encontraba su vecina Antonia Bellido, de 82 años de edad, que, como Rafael, vive sola, y que cuando se despertó con los ruidos que había por todos lados y el humo que comenzaba a entrar en su casa, se salió al balcón que da a su dormitorio y comenzó a pedir socorro.

Justo en la planta superior –la que ha resultado más afectada por el humo y por las llamas–, se encontraban Jennifer Román y Francisco Roldán, una pareja que una vez que se dieron cuenta de que se había declarado un incendio y de que no podían ni bajar a la calle ni subir a la azotea, decidieron tapar con toallas y ropas húmedas todas las rendijas de puertas y ventanas que pudieron, y refugiarse en su dormitorio junto con su perrita, que fue quien les alertó en primer lugar con sus ladridos. Ella tiene 27 años y él 28, y allí estuvieron «hasta que llegaron los bomberos, nos pusieron una escafandra y nos pudieron sacar por la escalera. Pero, vamos, esa hora larga que estuvimos allí no la vamos a olvidar nunca».

Todos tenían en su mente a una persona, R.B., de unos 60 años de edad, el vecino de este bloque en el que se originó el incendio y que, precisamente –según relataron–, no mantiene muy buenas relaciones con algunos de ellos, hasta el punto de que una de las vecinas ha llegado incluso a presentar una denuncia. «Esta persona es un poco conflictiva y ha tenido varias peleas con los vecinos», señaló Rafael Rodríguez.

Según sus vecinos, R.B. era una persona normal hasta que se separó de su esposa. «A partir de entonces se convirtió en una persona muy agresiva y últimamente estaba fatal, además de que dejaba la puerta abierta, porque ahí no se limpiaba, y salía de dentro una peste horrorosa. Y la Policía ha venido muchas veces hasta aquí por estos motivos».

Lo que sí ha hecho de momento la Policía es tomarle declaración. No hay ninguna actuación más al respecto, al menos hasta que se conozca el informe pericial, pero lo que sí le han recomendado es que durante los próximos días se quede en Sevilla con unos familiares, que es lo que está haciendo desde la noche del domingo.

Todos, en cualquier caso, se encuentran a la espera de que la Policía Científica –que ayer volvió a acudir a la vivienda– emita su informe para conocer si el incendio pudo ser provocado o no.

«No sabemos qué vamos a hacer todavía», dijo Francisco Roldán, «pero si se determina que fue provocado, yo soy partidario de que lo denunciemos porque se ha podido producir una auténtica desgracia».

Noticia original EL Correo WEB Dos Hermanas

Rafael Rodríguez, vecino de la vivienda que salió ardiendo, muestran su piso. / F.G.

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