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Los vecinos creían que la víctima había sido internada hace años en una residencia

Los vecinos de la céntrica calle San José, donde se localiza la vivienda donde ha permanecido durante años encerrado un hombre de 59 años, están conmocionados con la noticia difundida este martes. «Aquí nos conocemos todos, pero no teníamos relación con ellos, sólo hola y adiós y, a veces, ni eso», explicaba a ABC de Sevilla una de las vecinas más próximas, que reconoció que «hacía años» que no veía al hombre liberado el pasado día 17, aunque no le «extrañaba» debido que «estaba malo y yo pensaba que permanecía en la cama o que ya no estaba para salir a la calle».

Según estos testimonios, en el número 26 reside únicamente la víctima con su hermano mayor, de 76 años. La otra hermana, que también fue detenida y de 61 años, vive con su propia familia en otra vivienda cercana. Nunca habían escuchado «ni ruido ni voces» extraños en el interior del domicilio, ni siquiera los vecinos que viven justo en las viviendas colindantes. «Alguna vez oí quellamaba al hermano cuando salía o entraba, pero poco más», explicó otra vecina, que tampoco sospechó de lo que podía estar ocurriendo en el interior del cuartucho, visible desde su casa.

En un palomar de apenas tres metros cuadrados ha estado viviendo en condiciones infrahumanas la víctima. Los responsables de ese confinamiento son sus propios hermanos, que no han tenido reparos en cobrar durante todo ese tiempo la pensión de la víctima. Ambos fueron detenidos el pasado día 17 por delitos contra la integridad moral, de malos tratos en el ámbito familiar y detención ilegal. Fuentes policiales confirmaron que a día de hoy se encuentran en libertad con cargos.

Nadie denunció ni le extrañó que no se volviera a ver a la víctima por el barrio

Hay que recordar que la situación vivida por este nazareno salió a la luz por pura casualidad. La Policía Nacional sacó a rastras al hermano mayor de un bar donde estaba molestando y lo llevaron a su casa en estado ebrio. Al entrar en el domicilio, los funcionarios policiales vieron al final de un pasillo «una puerta cerrada con una cadena tipo pitón y un candado». El sistema del cierre llamó la atención a los policías y preguntaron. La hermana no negó lo que habían hecho durante años e incluso lo justificó. Según su versión se debía al estado mental de la víctima.

En el bar La Cañada, del que el hermano de la víctima tuvo que ser desalojado por la Policía, tampoco salen de su asombro. «No era cliente habitual pero lo conocíamos, aquel día estaba borracho y dando voces», aseguró una de las camareras de este establecimiento, que reconoce también que «hacía mucho tiempo» que no veía ni sabía nada de la víctima. «Pensaba que estaba en una residencia», añadió. Ésa fue la respuesta que le dio a otra vecina la hermana de la víctima cuando le preguntó.

De esa manera, la familia de este vecino de Dos Hermanas que sigue ingresado en un hospital logró que el vecindario no se extrañara por su ausencia.

La misma calle del parricida

Se da la circunstancia de que la casa donde la Policía Nacional ha encontrado y liberado a la víctima está en la misma calle en la que tuvo lugar un parricidio hace dos años.

Luis Miguel Briz acabó con la vida de sus padres y su hermana, degollándolos en el interior de la vivienda en la que residía la familia. El terrible crimen se cometió un 28 de febrero de 2013 en el número 10 de la calle San José, a escasos metros del número 26 donde el pasado 17 de diciembre la Policía Nacional actuaba.

Luis Miguel Briz fue juzgado el año pasado por un jurado popular que lo declaró culpable de las tres muertes. Según el acusado, actuó en defensa propia porque sus progenitores y su hermana lo maltrataban. Quedó acreditado que sufre desde hace años esquizofrenia paranoide.

Por eso, el jurado reconoció en su veredicto la eximente completa de enajenación mental y lo absolvió de los delitos de asesinato. El tribunal le impuso como medida de seguridad 25 años de internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario.

Vía | http://sevilla.abc.es/

Fachada de la vivienda de Dos Hermanas donde la Policía encontró a la víctima - L. Montes

Fachada de la vivienda de Dos Hermanas donde la Policía encontró a la víctima – L. Montes

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